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Editorial

Bibliotecas. Anales de Investigación: 55 años comunicando las ciencias de la información en Cuba

Bibliotecas. Anales de Investigación: 55 years communicating the information sciences in Cuba

M.Sc. Carlos Luis González-Valiente, Biblioteca Nacional de Cuba “José Martí”, Cuba. carlos.valiente89@gmail.com,

 ORCID0000-0002-1836-5257.
M.Sc. Sonia Núñez Amaro, Biblioteca Nacional de Cuba “José Martí”, Cuba. sonina@bnjm.cu, ORCID 0000-0002-8982-8829.

Recibido: 15 de enero de 2018
Revisado: 17 de enero de 2018
Aceptado: 17 de enero de 2018

Cómo citar: González-Valiente, C.L.; & Núñez Amaro, S. (2018). Bibliotecas. Anales de Investigación: 55 años comunicando las ciencias de la información en Cuba. Bibliotecas. Anales de Investigación; 14(1), 5-10.

1963-1985: Lanzamiento del boletín Bibliotecas

El triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959, significó un momento histórico y de profundos cambios para todo el entorno nacional. Hasta ese entonces, el sector bibliotecario era aún muy débil (Linares Columbié, 2018). Es por ello que el Consejo Nacional de Cultura crea la Dirección General de Bibliotecas (DGB), con el encargo de dirigir toda la red de bibliotecas del país, orientar al personal bibliotecario y acercar a todas las personas a estas instituciones.

En 1963, es creado el boletín Bibliotecas por iniciativa de María Teresa Freyre de Andrade, la entonces directora de la Biblioteca Nacional de Cuba “José Martí” (BNCJM). Este boletín iba a fungir como medio de comunicación de la DGB, con una proyección y alcance meramente bibliotecológico. Las publicaciones homólogas que le precedieron fueron la Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí (1909), la Revista Bibliográfica Cubana (1936), el Boletín Bibliotécnico (1939), el Boletín de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (1949), la revista Cuba Bibliotecológica (1953), y la revista Isla (1955) (Pérez Matos, 2005). Sin embargo, muchas de ellas se orientaban a una institución en específico, y otras, ya no estaban ni vigentes. Entonces, ¿qué novedad iba a ofrecer Bibliotecas respecto a sus antecesoras? Pues precisamente se convirtió en la primera publicación bibliotecológica en tener un alcance completamente nacional y con intenciones informativas, instructivas e incluso interactivas.

En febrero de 1963 es lanzado su primer número, el cual comprendía el período enero-febrero; dado que su frecuencia sería bimensual. En el editorial de entonces, se expresó:

Por eso comenzamos a publicar hoy este Boletín en el que ofreceremos contribuciones que recogerán las experiencias y los logros obtenidos por los compañeros que trabajan en distintos campos de nuestra técnica bibliotecológica, resúmenes de artículos tomados de revistas extranjeras semejantes a ésta, a fin de divulgar la forma de trabajo y los problemas que confrontan nuevos países. Consagraremos una sección a contestar las preguntas de carácter técnico que deseen formular los compañeros, y también daremos respuesta a los que sin ser del oficio se interesan por estas cosas y deseen ayudarnos en nuestro trabajo (Editorial, 1963).

Las personas que contribuyeron inicialmente con el boletín fueron tanto personalidades del campo bibliotecológico (ej.: María Teresa Freyre de Andrade, Emilio Setién Quesada, Israel Echevarría, Regla Peraza, Tomás Fernández, Olga Hernández Guevara) como de la cultura cubana (ej.: Graziella Pogolotti, Argeliers León, Juan Pérez de la Riva, Luis Suardíaz, Lucía Sardiñas, Salvador Bueno, Sidroc Ramos).

Es justo señalar que el entorno económico, político y social influyó en los contenidos publicados en Bibliotecas. Fue un periodo en el que la naciente Revolución se iba construyendo e instaurando las bases para el progreso social, cultural y educacional de los cubanos. Téngase en cuenta que al triunfo de la Revolución predominaba el analfabetismo, bajo número de escuelas, así como de centros o instituciones de índole cultural. Es por ello que el boletín, entre otras bondades, daba a conocer acontecimientos referidos a la inauguración de bibliotecas en muchas provincias del país. También fue muy frecuente la publicación de actividades y procedimientos técnicos bibliotecarios. Según Pérez Matos (2010), esto tiene su base en el mal funcionamiento de las bibliotecas de la época, algo que se había heredado del período anterior a 1959.

Los temas bibliográficos predominaron en las primeras décadas de la revista, principalmente durante los años 60, 80 y 90. Fueron muy recurrentes las obras de importantes personalidades cubanas de este terreno, como lo son Araceli García-Carranza y Tomás Fernández Robayna. En esencia, Bibliotecas,junto con la Revista de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí constituyeron las publicaciones que en la década de los años 1960 marcaron la productividad profesional cubana en la esfera bibliotecológica (Pérez Matos, 2010).

Durante toda la década de 1960, Bibliotecas se convierte en lectura obligada para todo bibliotecario, pues es precisamente la publicación que mantiene informado a sus profesionales, dado que se daban a conocer las actividades realizadas mensualmente en la BNCJM, se presentaban libros nuevos que llegaban al Departamento de Adquisición y Selección de Libros, se exponían los resultados de seminarios, charlas y programas formativos y, además, se presentaban los servicios de la Biblioteca Nacional. Paralelamente, el boletín contribuía a instruir a la comunidad bibliotecaria. En ese sentido, se presentaba bibliografía relevante sobre información y documentación, se reproducían artículos extranjeros de gran importancia académica, se presentaban procedimientos catalográficos, y se destinaba una sección de preguntas y sugerencias con la finalidad de esclarecer cualquier duda.

Ya para la década de 1970 se aprecia un cambio sustancial en los contenidos del boletín. Por ejemplo, el avizoramiento de cambios tecnológicos propició el abordaje de cuestiones como la informática y la información, la modernización de las bibliotecas, la programación, la computación, así como los lenguajes documentales. Durante este período, Cuba, en pos de la construcción de un sistema socialista en todos los sentidos, estrechó gran vínculo con países con análogas ideologías, de ahí que el sector bibliotecario cubano se vio influenciado también, por el de países socialistas. Es por ello que en el boletín se expusieron muchas experiencias bibliotecarias y formativas de países de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Indistintamente, la publicación se abre hacia una comunidad profesional mucho más amplia, dado que se comienzan a publicar resúmenes descriptivos de revistas especializadas de muchas ramas de la ciencia, destacándose títulos como: Biological Abstracts, Chemical Abstracts, y Sugar Industry Abstracts.

1986-1989: De boletín a revista especializada

En la década de los años 1980 comienzan a celebrarse por vez primera en Cuba importantes eventos bibliotecológicos. De ahí que Bibliotecas se convirtió en el canal para comunicar los resúmenes de múltiples conferencias y seminarios. Los temas sobre catalogación y desarrollo de colecciones prevalecían en esta época; pero había un fuerte énfasis en cuestiones relacionadas con la promoción de la lectura y la formación profesional. La tabla de contenidos suele ser diferente, muy similar a la de una revista; por tanto, en 1986 deja de ser el Órgano Oficial de la DGB del Ministerio de Cultura para convertirse en la Revista de la Dirección Nacional de Bibliotecas, bajo la dirección de Olinta Ariosa, la directora de la BNCJM en ese momento. Un rasgo distintivo en su etapa de revista es que el director(a) de la Biblioteca Nacional es quien la dirige, pero no quien se encarga de su gestión editorial; en esa época era Israel Echevarría quien llevaba a cabo todo el proceso editorial.

Cierta irregularidad caracteriza a Bibliotecas en este período, dado que de semestral pasa a tener una frecuencia anual a partir de 1987, año en que también Marta Terry asume su dirección por un corto tiempo; solo hasta 1988.

1990-1997: Crisis editorial

A principios de 1990 se produjo una crisis económica en Cuba de la cual no escapó ningún sector del país. Dada las circunstancias venideras, en el editorial del primer número de 1990 se expresó:

La aparición de esta serie especial de la Revista Bibliotecas se propone ampliar las posibilidades de información profesional destinada a los bibliotecarios del país. Aparecerá, sin frecuencia fija y en la medida en que las condiciones reales lo permitan, e incluirá documentos de interés tomados de la experiencia nacional e internacional de la especialidad (Editorial, 1990).

Todo ocurrió como se pensó, Bibliotecas fue muy irregular y muy pocos trabajos se publicaron. La figura 1 evidencia un sustancial decrecimiento en la década de 1990 respecto a las décadas precedentes. Pero las circunstancias no impidieron que la revista cesara. El fuerte trabajo de su consejo de redacción anotó ciertos logros, como por ejemplo, su indización en ULRICH e INFOBILA. En este caso las secciones de la revista están mejor definidas (ej.: Artículos, Reseñas, Noticias), se publicaron además las normas editoriales y a partir de 1996 se le incorporó el resumen en inglés a cada artículo. Todo ello con la finalidad de hacer de Bibliotecas una publicación científica; aunque, la dura etapa de crisis lo impidió.

Figura 1

1998-2004: Bases para la creación de una publicación científica

Este es un período en el que se sientan, por segunda vez, las bases para convertir a Bibliotecas en una publicación científica. A pesar de que la crisis de los años 1990 lo impidió, un gran logro tuvo lugar el 6 de octubre de 1998, a partir de que la revista ingresara en el Registro Nacional de Publicaciones Seriadas 1. En 1998 se creó la sección Reseñas y Reflexiones con el propósito de publicar estudios que se deriven de revisiones de la literatura. La incorporación de Nuria Esther Pérez Matos en 1999 en su consejo editorial fue un punto de avance, siendo la persona que potenció el carácter científico de la revista tras involucrarla en el mundo de las publicaciones científicas. También es quien da paso al abordaje de temáticas más allá de lo meramente bibliotecológico, como lo es la Ciencia de la Información.

Por otra parte, en los artículos publicados se fueron incorporando aspectos formales propios de las revistas científicas, como por ejemplo: el membrete bibliográfico, las palabras clave, y la información de los autores. A principios del 2000 también se conciben secciones mejor estructuradas. Artículos científicos y Reseñas y reflexiones tienen el fin de exponer los resultados derivados de investigaciones. Mientras que Vida científica y académica, Experiencias para divulgar y Reseñas van a responder a esa tradición inicial de mantener informado a todos los profesionales del campo informacional

2005-2015: Bibliotecas. Anales de Investigación, un anuario científico

Del 2005 en lo adelante, a Bibliotecas le es incorporado en su título la extensión: Anales de Investigación. En el 2007, con vistas a convertirla en una publicación científica categorizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba (CITMA), se conforma un nuevo Consejo Editorial. Es en el año 2008 cuando el CITMA la categoriza como una revista científica anual que responde al área de las Ciencias de la Información. Paralelamente, con la creación de un manual de estilo gráfico, en el 2009 aparece con un diseño de comunicación visual de acuerdo a la identidad de la BNCJM, el cual se mantiene hasta nuestros días.

En el 2010, a la revista le es creado un sitio web disponible en: http://anales.bnjm.cu/; teniendo entonces dos versiones, la impresa y la digital. Ante ello, se decidió poner en línea todos los números a partir del año 2000. Como parte de una estrategia organizacional interna de la Biblioteca Nacional, en el 2012 se comienzan a desarrollar un conjunto de proyectos informáticos que incluía acciones específicas para Bibliotecas. Anales de Investigación. Uno de los objetivos estuvo encaminado a implementar un sistema que llevara a cabo toda la gestión editorial de forma efectiva, así como darle mayor visibilidad a los contenidos. Sus resultados se evidenciaron con la indización en cuatro bases de datos de EBSCO (Academic Search Complete, Academic Search Premier, Academic Search Ultimate, y Fuente Académica Plus), así como su registro en el directorio de Latindex y el índice MIAR. Mientras que más adelante, en el 2015 específicamente, se empleó el Open Journal System (OJS) como plataforma de gestión editorial.

Desde el punto de vista del contenido los trabajos comenzaron a tener un mayor empleo de técnicas empíricas, referencias bibliográficas y estructura científica. Un estudio bibliométrico desarrollado por Pérez Matos (2005) evidenció que las temáticas bibliotecológicas predominaron durante el período 1963-2000. Sin embargo, a partir del 2000 hubo un mayor énfasis en aspectos propios de la Ciencia de la Información; propiciado principalmente por la presencia de estudios bibliométricos (Véase tabla 1). En ese sentido, la revista comienza a marcar una notable orientación al amplio espectro de las Ciencias de la Información y las principales disciplinas que la componen, -Bibliotecología, Archivología, y Ciencia de la Información-. Aunque, destacamos que las temáticas archivísticas no han sido ampliamente representadas.

Tabla 1

2016: Visibilidad internacional

Bibliotecas. Anales de Investigación (BAI), unido a las revistas Ciencias de la Información y la Revista Cubana de Información en Ciencias de la Salud2, han sido durante muchos años los mayores canales de difusión de las disciplinas informativas en Cuba. Pero, a pesar de la antigüedad de BAI, su visibilidad internacional ha sido más baja respecto a las otras. Ante ello se impuso una nueva etapa, con la intención a lograr un alcance y visibilidad verdaderamente amplia.

Una de las primeras acciones estuvo encaminada a indizar la revista en más sistemas de información científicos, después de haberse implementado el OJS. Hasta el primer semestre de 2015 la revista solo estuvo registrada en las bases de datos anteriormente mencionadas. Es a partir del segundo semestre que se postula a nuevos sistemas, logrando incluirse en distintos índices, bases de datos, directorios y repositorios como: E-LIS, Google Académico, CiteFactor, JournalsTOC, BASE, ERIH PLUS, JIFACTOR, DOAJ, BIBLAT y CLASE.

Estas nuevas proyecciones estuvieron fundamentadas en una investigación desarrollada por González-Valiente et al. (2016), donde se analizó el impacto de citas recibidas por BAI y su gestión editorial. Los resultados revelaron una tendencia creciente en la citación, donde, desde el 2007, una cifra de 6.9 citas por año tendían a recibirse, por lo que, para ganar más impacto y visibilidad, en BAI se modificaron muchos procedimientos editoriales.

Tras analizar varias metodologías de aceptación de revistas en bases de datos importantes, se evidenció que la frecuencia anual era muy baja. Es entonces que a partir del 2016 se cambia la frecuencia de publicación para dos números al año. También se modifica el comité científico, las normas editoriales, y se aplica un rigor más elevado en el proceso de evaluación por pares. Los efectos de estas acciones permitieron que durante el 2016, BAI fuera aceptada en el Catálogo Latindex, Dialnet, INFOBILA, REDIB, y Ulrichs Web.

La acentuada visibilidad que se fue alcanzando, permitió un mayor número de consultas de los contenidos, así como de los lectores registrados en la plataforma OJS. A la par, aumentó el número de autores extranjeros. Anteriormente, la mayoría de los contribuyentes eran cubanos; algo que cambió desde el año 2015. Ahora, muchos de los autores también provienen de otros países como Estados Unidos, Perú, Alemania, México, España, Países Bajos, Nigeria, Brasil y Colombia.

Bibliotecas. Anales de Investigación: su continuidad histórica

A través de estas líneas se deja entrever el salto cualitativo de BAI: de boletín dirigido a bibliotecarios y lectores cubanos; para revista científica sobre Ciencias de la Información de gran alcance internacional. Desde el año 1, número 1 de 1963 hasta el volumen 13, número 2 de 2017, en BAI se han publicado un total de 578 artículos; por lo que es oportuno decir que se han logrado superar todas las crisis, tanto las económicas como las editoriales.

En el primer editorial del boletín Bibliotecas se expresó:

Abrigamos la esperanza de que este Boletín, que deseamos ver crecer y mejorarse cada día, cumpla la función de facilitar el trabajo, preste un servicio eficaz a nuestros compañeros y sirva para estrechar las relaciones de todos los que trabajamos en este frente de la cultura (Editorial, 1963, p. 2).

Hoy, nos sentimos plenamente orgullosos de ser la revista científica activa de mayor antigüedad en Ciencias de la Información dentro del contexto latinoamericano. El rigor y las pautas seguidas en los últimos años han posibilitado que actualmente los contenidos de esta publicación sean indizados en la Web de la Ciencia, la base de datos científica de mayor prestigio a nivel internacional. Este logro, alcanzado en el 2017, ha sido fruto del esfuerzo y la dedicación puesto desde los fundadores de aquel boletín que nació en 1963, hasta los actuales miembros del consejo de redacción de la revista.

Número especial, en virtud del aniversario 55

Por motivo del aniversario 55 de BAI, se publica un número especial en este vol. 14, no. 1 de 2018. Este número está referido al desarrollo de las Ciencias de la Información en Cuba, en el cual se exponen resultados de investigaciones históricas, bibliográficas, empíricas y metodológicas que contribuyen a visualizar y reflexionar en el estado y progreso de algunas temáticas del campo informacional en el país.

Magda León Santos, Zoia Rivera, Karen Dustet Mederos y Talia García Capote presentan el primer estudio desarrollado en Cuba sobre el mercado laboral de los profesionales de la información en el país, en el cual se recogen las opiniones tanto de los egresados de la carrera de Ciencias de la Información de la Universidad de la Habana, graduados durante el periodo 2011-2016, como de sus empleadores.

Desde una perspectiva cuantitativa, Adria Amaro Ares, Rosa Lidia Vega Almeida y Ricardo Arencibia-Jorge identificaron las diferencias entre la investigación publicada en revistas de máxima visibilidad, y el resto de la producción científica cubana sobre Ciencias de la Información a partir de la base de datos Scopus. Mientras que Raúl Gonzalo Torricella Morales y Ricardo Arencibia-Jorge proponen una medida altmétrica, denominada Índice Wally, para calcular las consultas que reciben las publicaciones de editoriales cubanas que están incluidas en la plataforma académica e-Libro.com.

Por su parte, Radamès Linares Columbié, mediante una investigación bibliográfica, ofrece una aproximación histórica al proceso de formación de los profesionales de la información en Cuba. Para ello, el autor realiza un examen de circunstancias globales sobre este proceso formativo, para luego explicar las peculiaridades de la formación cubana. Igualmente, desde una perspectiva histórica, Gloria Ponjuan Dante profundiza sobre la introducción de los enfoques de gestión de información y gestión del conocimiento en Cuba, dentro del ámbito de las Ciencias de la Información.

Por último, Nancy Sánchez-Tarragó y Leilah Santiago Bufrem elaboran un marco de referencia, a partir de una revisión de la literatura sobre educación superior y ciencias de la información, para que las bibliotecas universitarias cubanas estén preparadas para enfrentar el fenómeno de la internacionalización de la educación superior.

Bibliografía

Editorial. (1963). Bibliotecas; 1(1), 1-2.

Editorial. (1990). Bibliotecas; Serie especial (1), 1. 

Editorial. (2013). 50 años de continuidad histórica. Bibliotecas. Anales de Investigación; (8-9), 5-6.

González-Valiente, C.L.; Núñez Amaro, S.; Santovenia Díaz, J.R.; & Linares Herrera, M.P. (2016). Análisis de la revista Bibliotecas. Anales de Investigación. Biblios; (62), 1-15. doi: 10.5195/biblios.2016.259.

Linares Columbié, R. (2018). Los profesionales de la información en Cuba y su formación: una aproximación histórica. Bibliotecas. Anales de Investigación; 14(1).

Pérez Matos, N.E. (2005). Sumando y restando en la revista Bibliotecas. Bibliotecas. Anales de Investigación; (1), 5-16.

Pérez Matos, N.E. (2010). Las disciplinas informativas en Cuba. Análisis de su literatura profesional y su relación con los períodos constitucionales de la nación (Tesis doctoral publicada). Universidad de Granada, Facultad de Biblioteconomía y Documentación, Departamento de Información y Comunicación.

Notas:

1 Institución cubana que agrupa y controla las publicaciones seriadas autorizadas a editarse, imprimirse o circular en el país.

2 Anteriormente, ACIMED.

 

 

 

 

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